martes, 9 de marzo de 2010

El País que nos toca vivir: Los Sindicatos

Un joven pensó que para ser sindicalista, habría que ser Quijote: "Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?."; en su cabeza, tal vez ingenua, se arremolinaban ideas de los guías de una clase trabajadora, que necesitaba un empujón para ponerse en marcha y sentirse que no estaban solos, su labor hicieron en silencio o a megáfono partido, el lugar era lo de menos, fueron capaces de parar un país y a una clase política que todavía decía que escuchaba.

El tiempo le quito la razón, los tiempos de los caballeros andantes que luchaban contra gigantes, ya acabaron, dicen de aquellos valientes, que cogieron sus mantas y ahora están bajo la sombra que les cobija, fueron aquellos que olvidaron a los desempleados, fueron aquellos que para no reconocer que se habían cansado dejaron sus ropas de guerra y se pasaron a ropas burguesas, cambiaron las manifestaciones por paseos de desilusión, dejaron de guiar para quejarse de que nadie les seguía, dicen que ahora solo escuchan a grandes empresas y funcionarios y que los pequeños trabajadores, los mal llamados mil euristas (aunque en muchos casos ojala se llegará a ese sueldo y mucho más a poder trabajar), ya no son oídos.

Se que las utopías no existen, o por lo menos eso me quieren hacer creer, pero lo que no podré olvidar es que un día...... se...... que........ existieron........ esos valientes Quijotes, no los dejemos en el olvido

sábado, 6 de marzo de 2010

El País que nos toca vivir

Aprovecho para citar unos versos del mío Cid que vendrían bien para esta época que nos toca vivir: “Hombres y mujeres salen a verlo, los burgaleses y burgalesas se asoman a las ventanas: todos afligidos y llorosos. De todas las bocas sale el mismo lamento: ¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!”, aunque ahora habría que hablar de las grandes mujeres y hombres que sin tener grandes dirigentes han sido capaces de llegar a donde hemos llegado, personas que con humildad y trabajo han puesto sus granitos de arena, que con el valor de la amistad y la familia han sido capaces de ayudarse en estos momentos de incertidumbre y desconcierto.

Nos pidieron que esperáramos al trimestre siguiente, nos pidieron que llegáramos al año siguiente, nos pidieron que llegáramos a la Presidencia de Europa, nos han pedido tantas cosas………… ¿y ahora qué?, quieren que vivamos en un país de sueños, donde para unos la clase política es repudiada como causante de este mal, pendencieros de patio que les da miedo crecer por si dejan de ser importantes, aunque más bien son los acusicas del siglo XXI, en vez de proclamar el mea culpa, pero no de ser los únicos responsables, que no lo son, solo se les puede acusar de no acercarse al pueblo y que se les considere meros trabajadores de un puesto de ensueño, sino de decir que no saben hacer nada, porque muchos de ellos no tienen ni la cualificación ni las ganas para poder hacer algo, saben destruir al oponente, pero no cogerle de la mano y hacer creer a las personas que sirven y que son necesarios. Lo mismo podríamos hablar de sindicatos, monarquía, autonomías y un largo etc. de cargos y puestos que se han olvidado del pueblo, que viven de él, pero no para él.

Le echamos la culpa a Europa de que solo nos acordamos de ella para las subvenciones, que la idea de unidad no existe, pero sino somos capaces de explicárselo a nuestra gente como vamos a conseguir hacerlo.

¿Quieren salir de la crisis? Pues lo primero que deben hacer es conseguir que la gente les crea y que no piensen que son solo una mala pesadilla que algún día pasará.

Falta alguien o algo que lideré las movilizaciones, pero como este algo no llegue, será perdida de esfuerzo, sudor y sangre de todos nosotros.

Lo dicho, aprovechen las cualidades del pueblo y no lo sigan sangrando.